Hace cierto tiempo acudí a unos grandes almacenes y adquirí el perfume ESENCIA DE LOEWE. Era un regalo.
Cuando lo fui a abonar le solicité a la empleada alguna muestra de ese perfume o de otro similar. Me contestó que no tenían disponibles muestras, a lo que argumenté que si había adquirido un perfume (digamos que bastante caro) lo suyo era que me obsequiaran con un detalle.
La respuesta de la empleada no me dejó indiferente y le argumenté que si hubiera comprado una colonia barata ni se me habría ocurrido solicitar una muestra pero comprar alta perfumería requería una atención.
Ante la insistente negativa y ya envolviendo en papel de regalo el perfume, le dije con mucha cortesía que si no tenían muestras era porque las mismas empleadas se quedaban con ellas para su propio uso o para regalárselas a las amigas y familia.
Sus ojos se fijaron en los míos y sin decir nada me trajo una muestra de perfume de mujer.
Le dí las gracias muy amablemente.















